5 de mayo de 2010

Bajo la luz cegadora

Qué fácil parece que es que amanezca cada día cuando no nos paramos a pensar en todo el recorrido que tiene que hacer la Tierra para que el sol regrese a nuestro horizonte. Hay tantas cosas que suceden y damos por hecho, tantas que son imprescindibles y tan siquiera nos damos cuenta que suceden.

En esta noche, a la espera de un nuevo amanecer, rindo homenaje a la luz solar, sin la que no podríamos vivir tanto nosotros, los destructores, como los demás seres del planeta.

«Aún aquello insignificante, como granos de arena, cubren el gran vacío del infinito, llenándolo» (Anónimo).

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