Ya quisieras tú poner las manos sobre sus alas,
ya quisieras tú,
mas querer no es poder.
Trágate la rabia,
ya nada es lo mismo,
dijiste su nombre,
perdiste.
Si hoy somos los enemigos
fue por perderse en los abismos
de ráfagas de viento sobre el mar,
porque perdiste.
Puedes sentirlo,
llóralo,
quiérelo,
añóralo,
tus ansias la harán volar más lejos,
y así la perdiste.
LZP
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