Estos últimos días ha llovido demasiado, y ¡vaya que sí! Yo, que vivo en el campo veo peligrar mis futuras salidas con mi pequeño turismo, porque el camino de salida de mi casa da a un arroyo y éste lleva bastante agua ciertamnente, son cosas de vivir en el campo, pero aún así me gusta y lo prefiero a las zonas más urbanizadas.
La pena es cómo la diferencia entre una lluvia paulatina y bien distribuida a lo largo de los días a una lluvia torrencial puede cambiar a ser algo bueno para el campo a ser algo perjudicial. Tierra anegadas que se convierten en embalses de agua y que tardarán semanas en poder utilizarse de nuevo. Y encima ha llovido con viento y tormenta, a veces caía la lluvia que parecía el diluvio universal. Somos tan vulnerables a las fuerzas de la naturaleza que da susto.
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