22 de diciembre de 2010

Málaga pasada por agua

Estos últimos días ha llovido demasiado, y ¡vaya que sí! Yo, que vivo en el campo veo peligrar mis futuras salidas con mi pequeño turismo, porque el camino de salida de mi casa da a un arroyo y éste lleva bastante agua ciertamnente, son cosas de vivir en el campo, pero aún así me gusta y lo prefiero a las zonas más urbanizadas.

La pena es cómo la diferencia entre una lluvia paulatina y bien distribuida a lo largo de los días a una lluvia torrencial puede cambiar a ser algo bueno para el campo a ser algo perjudicial. Tierra anegadas que se convierten en embalses de agua y que tardarán semanas en poder utilizarse de nuevo. Y encima ha llovido con viento y tormenta, a veces caía la lluvia que parecía el diluvio universal. Somos tan vulnerables a las fuerzas de la naturaleza que da susto.

14 de diciembre de 2010

La gracia de la vida

Ayer lloré, o al menos se me saltaron las lágrimas de forma descontrolada, y si bien la escusa habitual es decir que se me ha metido algo en el ojo bien tendría que haber sido algo grande para ser cierto. Como no soy dada a airear sentimentalismos privados, se hace evidente que no lloraba por desamor o una pena mayor, no.

Me pillé el dedo en la puerta, una de mis típicas torpezas. A esto estoy yo con las lágrimas en los ojos sufriendo un dolor tremendo y mi madre llega, me ve, y me dice; «ya te has resfriado», mi respuesta fue, como se imaginan; «no, me he pillado el dedo». Debió de ser bastante graciosa la cara que tenía o tal vez el tono en que lo dije, porque mi madre lo encontró bastante gracioso. Yo, en cambio, no fui capaz de encontrar mi sentido del humor.

El deporte en decadencia

Esto es para deprimirse, por una vez que se nos da algo bien a los españoles, van y lo destrozan de una forma deshonesta. Está claro que gana el que hace más trampas, al final siempre salen ganando los malos.

Dejando a parte mi visión pesimista del mundo en general, voy a centrarme a lo que iba. Tan escabroso ha sido el asunto y tan llamativo que ahora los deportistas españoles van a ser observados con lupa y bajo la permanente mirada de sospecha donde la presunción de inocencia es una mera utopia que nadie lleva a la práctica. Ahora todos nuestros triunfos pasados y futuros van a verse manchados por la sospecha del dopaje, ¿quién va a fiarse ahora de nosotros? ¿Quienes son los «buenos» y quienes los «malos»? Y encima lo que más me revienta es que por una vez que ganamos el mundial de fútbol van a ensuciarlo todo diciendo que los futbolistas de la selección también se han dopado.

Al final, en el mundo de la información no es tanto lo que es como lo que queremos hacer parecer que es. Se presupone demasiado para mi gusto.

7 de diciembre de 2010

A volar se ha dicho

Bueno tras la odisea de comprarme un ordenador portátil, que por cierto me tiene muy contenta, ahora puedo alegar otro motivo de felicidad. Por muy extraño que suene, me alegro de no tener dinero para irme de viaje cada vez que hay un puente y éste en especial, que tal y como están las cosas uno ya no puede tener garantizado que su avión vaya a despegar. Ahora estamos en estado de alarma y encima con posibilidad de próloga por si en Navidad nos pasa lo mismo. La cuestión es cargarse todas las vacaciones de las personas que se lo pueden permitir. Conozco a personas que, si bien no tienen ningún vínculo cercano al gremio de los controladores, los defiende, alegando que su trabajo conlleva una enorme responsabilidad y por ello mucho estrés. No se puede negar que sea cierto pero eso no justifica en hecho de realizar una huelga encubierta para así causar el mayor daño posible. Si todos nos pusiéramos a hacer huelgas de este modo el país se iría al garete definitivamente y tal y como vamos no necesitamos que nos arruínen más aún, porque de eso no hay duda, daño han hecho, y mucho.