2 de enero de 2011

Feliz año 2011

Prefiero los años que terminan en número par, pero para que haya un par tiene que haber un impar, algo así como el yin y el yang. En todo caso, un año que empieza en fin de semana no puede ser un mal año, así que dejándonos de estúpidos propósitos que nadie va a cumplir, yo me decanto por comenzarlo y perseverar en ello con pensamientos positivos y pensando ya de antemano que me va a ir bien. No es que el destino me vaya a conseguir un trabajo o algo en el campo de lo personal, pero si voy con el pensamiento mágico bajo el brazo seguro que todo me va mejor.

Ahora, que tampoco me voy a quejar del 2010, la crisis y demás ha sido un golpe bajo y bastante doloroso, pero cada vez que me asomo por la ventana y veo mi perra correteando por el jardín soy tan inmensamente feliz que me da igual todo lo demás. Y es en eso en lo que tenemos que basar la felicidad del día a día de nuestras vidas, en esas pequeñas cosas que nos dan una satisfacción tan grande.

1 comentario:

  1. Feliz 2011.

    Aunque yo creo que hacer propósitos no es mala cosa para empezar el año, la verdad.

    Por lo demás, se va un año pésimo, y empieza otro que lo va a seguir de cerca.

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