14 de noviembre de 2010

Y no es por consolarse, que conste

La gente dice sentirse decepcionada. Yo, la verdad, es que no. No es por ir contra corriente, pero qué diantres, no porque no todo sea como uno desea quiere decir que la cosa vaya mal. Tal como empezó la temporarda en Ferrari (sí, estoy hablando de la F1), ¿quién se iba a imaginar que Alonso iba a estar a punto de ganar el mundial? Hombre, si nos basamos en una esperanza batida con litros de ilusión, todo español aficionado al tema se lo imaginaba con todo lujo de detalles desde el día uno. Pero ha sido emocionante, nos ha mantenido en vilo, la escudería ha ascendido paulatinamente dejándonos siempre la esperanza metida en los bolsillos y para mí el hecho de no haber ganado no es un fracaso, simplemente un bachecillo. Nos queda el año que viene, y si no, el siguiente, pero no creo que haya que esperar tanto. El año que viene se me antoja hermoso y lleno de grandes espectativas, todas ellas con inmensas posibilidades de hacerse reales.

P.D. Quien realmente me da pena y me conmueve es Webber, no hay nada peor que tener el enemigo en casa. Bien que se la jugaron...

No hay comentarios:

Publicar un comentario