Según un acertado anuncio de Renfe, «el tren vuelve a estar en el centro de nuestras vidas», y no hay nada más cierto si nos paramos a reflexionar en los últimos sucesos con el tráfico aéreo. No es por dejar en mal lugar al avión como medio de transporte, pero somos tremendamente vulnerables, nosotros y nuestra avanzada tecnología, a los tejemanejes de los elementos de la Naturaleza. Nadie nos puede garantizar que el volcán no vuelva a hacer de las suyas, ya que la última vez que estuvo en activo duró unos quince meses, y además, por otro lado, el otro volcán próximo a éste suele despertar poco después.
Y ahora siendo algo retorcidos; ¿no os parece que el mundo está un poco revuelto? Tanto cambio climático, tanto terremoto y tanto volcán. Es como si lo que hubiera bajo nuestros pies se despertara para bramar enfurecido por los males que causamos en su superficie. Claro que los expertos dicen que todos los años tenemos una gran cantidad de terremotos sólo que no siempre coinciden en zonas tan pobladas ni dan lugar a desenlaces tan devastadores, pero, queridos españoles, yo sólo recuerdo que la costa sur de España es una zona de gran actividad sísmica con antecedentes de catastróficos terremotos en los dos siglos anteriores. Cierto que ahora estamos más preparados, pero ¿lo suficiente? Eso sólo lo podrá decir el tiempo y sus circunstancias.
Sobre lo primero, puedo estar de acuerdo sólo en alguna medida: el transporte aéreo está sujeto a la disponibilidad de combustible, que va hacia abajo a toda velocidad.
ResponderEliminarCon referencia a los terremotos, estoy de acuerdo en que estamos atravesando un año nefasto. Lo que habrá que ver es si después de este ajuste la actividad sísmica cesa o si por el contrario sólo va a peor.