3 de julio de 2012

Escaparate playero

Hay algo que me inquieta.

Últimamente he tenido algunas horas muertas para observar, y la verdad es que me encanta observar a la gente, es muy interesante. Y me he dado cuenta de un fenómeno que este año se pasa de exagerado. Siempre ha habido tíos buenos, de toda la vida, pero eran como más naturales, los veías y dabas por hecho que era pura materia prima. Ahora en cambio no, están hinchados, con caderas super estrechas, anchos hombros y músculos marcados por todas partes. Andan de aquí para allá (son culos inquietos) con la incesante necesidad de exhibirse, y en parte se comprende, son muchos euros y muchas horas de gimnasio como para no ser vistos. Incluso sus andares son diferentes y van con la piel exageradamente cuidada, completamente depilados, y para colmo no paran de mirarse como controlando que cada músculo sigue en su lugar, claro notan la ausencia del espejo del gimnasio.

No es que yo esté alucinando o busque alegrarme la vista, es que si miro a la derecha veo a dos y si miro a la izquierda veo a uno, son como setas tras un día de lluvia, y no me resulta especialmente agradable, a toda mujer que se precie le gusta un buen cachas para alegrar la vista, pero estos son... maniquíes, me gusta la musculatura más flexible, más natural, no esos músculos que hace que parezcan que les ha picado un bicho... varias veces.

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