Tras tantos meses sin sentir apetito alguno por escribir en este abandonado blog, he encontrado un acontecimiento que me resultó sin duda alguna merecedor de un comentario por mi parte. Y es que hay cosas que no se pueden dejar pasar de largo sin hacer una reverencia de pura admiración.
No me refiero a cómo la selección española está llevando su rumbo hacia la Eurocopa con ligeros traspiés y merecidas victorias, no. Eso no me motivaría tanto.
Me refiero sin duda alguna al carrerón, a esa peazo de carrera que Fernando Alonso nos brindó ayer. Es sin duda alguna una de esas carreras que jamás podré olvidar y que he tenido la magnífica suerte de poder presenciar, si bien ante la pantalla del televisor, en directo. Cuando sea una ancianita, espero llegar a serlo, será una de esas cosas que contaré con orgullo a mis nietos, espero llegar a tenerlos, y les explicaré que aquello no fue sólo suerte, porque la suerte no hace milagros, fue la pericia, la habilidad y experiencia de un piloto que ha demostrado con creces lo bueno que es ante el volante. Y no fue sólo eso, fue la emoción, verlo en su propio país, que al ser también el de uno lo hace todo aún más intenso, emocionado, con la bandera frente a su público como una ofrenda de todo su arduo trabajo y su merecido éxito.
Enhorabuena, Alonso, ojalá ganes el campeonato, pero si no lo haces siempre nos quedarán estas maravillas que haces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario