Creo que voy a derretirme... de calor. He bebido en estos últimos días tanta agua que podría secar el Mediterráneo yo sola y lo único que se mantiene a una temperatura aceptable durante un tiempo aceptable son las deliciosas granizadas de limón, pero no, no debo abusar de ellas o me pasaré una semana añadiéndole al calor mi propia fiebre, jeje, como si eso fuera necesario.
Ciertamente no sé por qué aún no he emigrado a Inglaterra...
Bueno también iría a Groenlandia pero no conozco el idioma y a lo mejor no son tan majos como los anglosajones.
Dedicado a temas varios de actualidad y con pequeños entretenimientos literarios. Nada de tapujos y toda sinceridad.
29 de junio de 2012
25 de junio de 2012
GP de Europa
Tras tantos meses sin sentir apetito alguno por escribir en este abandonado blog, he encontrado un acontecimiento que me resultó sin duda alguna merecedor de un comentario por mi parte. Y es que hay cosas que no se pueden dejar pasar de largo sin hacer una reverencia de pura admiración.
No me refiero a cómo la selección española está llevando su rumbo hacia la Eurocopa con ligeros traspiés y merecidas victorias, no. Eso no me motivaría tanto.
Me refiero sin duda alguna al carrerón, a esa peazo de carrera que Fernando Alonso nos brindó ayer. Es sin duda alguna una de esas carreras que jamás podré olvidar y que he tenido la magnífica suerte de poder presenciar, si bien ante la pantalla del televisor, en directo. Cuando sea una ancianita, espero llegar a serlo, será una de esas cosas que contaré con orgullo a mis nietos, espero llegar a tenerlos, y les explicaré que aquello no fue sólo suerte, porque la suerte no hace milagros, fue la pericia, la habilidad y experiencia de un piloto que ha demostrado con creces lo bueno que es ante el volante. Y no fue sólo eso, fue la emoción, verlo en su propio país, que al ser también el de uno lo hace todo aún más intenso, emocionado, con la bandera frente a su público como una ofrenda de todo su arduo trabajo y su merecido éxito.
Enhorabuena, Alonso, ojalá ganes el campeonato, pero si no lo haces siempre nos quedarán estas maravillas que haces.
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