6 de febrero de 2011

Coche enfermo

¡Ah el mundo de los coches! Yo ya sabía que tenía que llevar el mío al taller, es como cuando uno no se siente bien del todo y sabe que ha de ir al médico. Lo malo es cuando por un motivo u otro lo vas dejando esperando el momento más apropiado. Mi coche tenía, y aún tiene, una pérdida de combustible, que considerando lo caro que está el gasoil no es cosa de ir tirándolo por ahí, una ligera pérdida de aceite y para colmo el indicador de temperatura ha dejado de funcionar. Así que estaba yo en eso de averiguar el mejor sitio al que llevarlo y de paso cambiarle el aceite y demás para prepararlo para pasar la ITV que llega una mañana y el coche no arranca. Bueno, no fue así exactamente, arrancar arrancó, fuí a tres sitios distintos y las tres veces arrancó, la primera le costó un poco, pero nada que pudiera alarmarme. Pero la cuarta vez pasó de mí y me dejó tirada. Pude hacer un puente con la batería del coche de mi padre y como si nada. Total, tuvimos que ponerlo en movimiento (remolcado por el coche de mi padre) para que arrancara. Diagnóstico: motor de arranque averiado. Como mi coche es de segunda mano y con considerables años (que no kilómetros) a sus espaldas me toca hacer la típica ruta por los desguaces para obtener las piezas de segunda mano.

Es un rollo esto de tener que hacer equilibrismo con los números. Ciertamente tener dinero no da la felicidad, pero te quita de problemas...

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