6 de febrero de 2011

Precios al alza

Ya que estamos aquí hablando de coches, creo que es hora de mencionar el descontrol que hay en el tema de los precios del combustible. Ya ha dejado de ser un abuso para ser directamente un robo. Cada vez que voy a la gasolinera y veo que han vuelto a subir los precios siento que me han encañonado un arma y me han vaciado la cartera. Si ya era doloroso ver el gasoil (no me fijo en la gasolina mucho porque no la uso) a un euro veinte como para ver que en el transcurso de una noche haya subido cinco céntimos más, y como si eso no fuese suficiente y  hubiera necesidad de mofa lo suben un céntimo más al día siguiente. Si la cifra, y lo pongo en números para que sea tan llamativo como es la cifra en sí, 1,26 € no es dolorosa para cada uno que se ve en la necesidad de usar un coche, no sé a lo que atenerme ya. El usar un coche se ha convertido en un auténtico lujo y esto sólo es una pequeña parte sobre lo que repercute, puesto que todo lo que sea transportado aumentará necesariamente de precio.

Coche enfermo

¡Ah el mundo de los coches! Yo ya sabía que tenía que llevar el mío al taller, es como cuando uno no se siente bien del todo y sabe que ha de ir al médico. Lo malo es cuando por un motivo u otro lo vas dejando esperando el momento más apropiado. Mi coche tenía, y aún tiene, una pérdida de combustible, que considerando lo caro que está el gasoil no es cosa de ir tirándolo por ahí, una ligera pérdida de aceite y para colmo el indicador de temperatura ha dejado de funcionar. Así que estaba yo en eso de averiguar el mejor sitio al que llevarlo y de paso cambiarle el aceite y demás para prepararlo para pasar la ITV que llega una mañana y el coche no arranca. Bueno, no fue así exactamente, arrancar arrancó, fuí a tres sitios distintos y las tres veces arrancó, la primera le costó un poco, pero nada que pudiera alarmarme. Pero la cuarta vez pasó de mí y me dejó tirada. Pude hacer un puente con la batería del coche de mi padre y como si nada. Total, tuvimos que ponerlo en movimiento (remolcado por el coche de mi padre) para que arrancara. Diagnóstico: motor de arranque averiado. Como mi coche es de segunda mano y con considerables años (que no kilómetros) a sus espaldas me toca hacer la típica ruta por los desguaces para obtener las piezas de segunda mano.

Es un rollo esto de tener que hacer equilibrismo con los números. Ciertamente tener dinero no da la felicidad, pero te quita de problemas...