9 de junio de 2010

Tras los ojos del amado

Qué triste es mirarse
y no verse reflejado,
qué triste esperar verse
tras los ojos del amado.

Nariz, ojos, labios,
nada en mi memoria
salvo lo visto en tu mirada
ciego ante mí mismo
no sé si permanezco o he cambiado.

Tal vez ciega mi alma se queda,
tal vez mi esperanza,
quizá la sangre de mis venas,
quizá mi vida se pierda.

Qué pena no verte esta mañana,
qué pena no verme,
sentirme despierto tras el alba,
sentirte y saber que siento.

LZP

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