4 de abril de 2010

Gente simpática

Como bien dice mi mejor amiga; la gente es buuuurra, y con toda la razón del mundo.
¿Que en qué me baso para hacer esta afirmación? Muy sencillo. La gente prefiere ver a personas aplastadas a ceder un mínimo de espacio para evitar una casi asegurada catástrofe y además se creen los dueños de las calles, ¿que hay una calle llena de gente y alguien quiere pasar? Pues nada, se decide que por ahí no pasa nadie, "porque la calle es de todos", prefiriendo tener a esas mismas personas delante impidiéndote ver el trono que está a punto de llegar que dejarlas pasar y proseguir su camino. Además, ¿eso no es retener a una persona ilegalmente? Te sueltan un "es que ya han pasado doscientas personas por aquí", vale y ¿a mí que me cuentas? Comprendo que no es agradable tener a personas constantemente pasando por ahí, pero eso es lo que sucede en las calles, cosas que pasan, vaya por Dios, que a la gente les da por transitar por las calles... Supongo que eso es lo que tienen los lugares públicos en días festivos y no tan festivos. Luego, cuando los turistas lo consideren un lugar poco hospitalario, se quejarán.

1 comentario:

  1. "Burros", y con perdon de los señores asnos... El calificativo se lo debemos a mi hermano que, sabiamente, supo identificar este tipo de comportamiento (o esta condición) en determinadas personas.

    Seguro que todos nos hemos encontrado con estos burros humanoides, que se empecinan en su comportamiento, en sus ideas fijas y predeterminadas, incapaces de rectificar o tan siquiera entender lo que se les dice. Porque la persona burra se caracteriza por no atender a razones, ni a explicaciones, ni a quejas ni a protestas.

    Casos hay miles. El cartero que, por algún extraño motivo, no deja las cartas en tu buzón, sino en el del vecino ; el cajero de supermercado que no sabe leer un ticket de descuento; los que, en calles abarrotadas por la Semana Santa, no te dejan pasar y te bloquean el paso, o están dispuestos a que mueras aplastado antes de dejar sitio y echars para atrás; el conductor de autobuses que siempre llega tarde; el tipo de la cola, que cuanta más cola hay y menos tiempo queda, se pone a hacer preguntas estúpidas al de la ventanilla...

    Todos casos reales..., y muchos más que no nombro por respeto, o que no recuerdo. La única solución: paciencia. Y cuidado, no caigamos nosotros mismos y nos convirtamos en "burros" por unos momentos.

    Saludos

    P.D para el desconsiderado que pidió mi expulsión del blog: jajaja.

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