23 de junio de 2013

¡Ya es verano!

Parece mentira que, con el tiempo que ha hecho estos últimos meses, haya llegado el verano. La primavera, que por lo general suele traer el calor demasiado pronto, hizo amago de hacer como siempre de las suyas, pero por motivos meteorológicos que prefiero desconocer, nos ha dejado un tiempo inestable y algo más de fresco de lo que estamos acostumbrados aquí por el sur. Pero da igual, porque el verano ya ha llegado y con él todo lo que conlleva.

Dicen, sí, dicen por ahí..., que va a haber tres grados menos que el año pasado. Dudo mucho que se note la diferencia, lo único que quiere decir es que en lugar de hacer un calor infernal, este año hará un calor infernal ligeramente más soportable.

En definitiva, preparaos navegantes; sacad los bañadores, desempolvad las toallas, la crema solar (fundamental), lucid cuerpo y morenito, y pasadlo de muerte. Eso sí, soportad la avalancha de turistas, la ausencia de aparcamiento, las colas en los supermercados, las cafeterías abarrotadas y el parloteo ruidoso. Sí, he dicho parloteo ruidoso, porque dicen que los españoles hablamos muy alto (o que gritamos al hablar según se mire), pero tengo empíricamente comprobado no sólo por nuestros visitantes, sino también por mi estancia en el extranjero, que en los demás países también hacen mucho ruido al hablar. También podría decir que beben más que nosotros, porque nosotros no somos los de las jarras de cerveza, pero bueno tampoco quiero tildarnos de santos que ya más quisiéramos.

¡Ah!, una cosa más.
¡Vivan los helados!