Parece mentira que, con el tiempo que ha hecho estos últimos meses, haya llegado el verano. La primavera, que por lo general suele traer el calor demasiado pronto, hizo amago de hacer como siempre de las suyas, pero por motivos meteorológicos que prefiero desconocer, nos ha dejado un tiempo inestable y algo más de fresco de lo que estamos acostumbrados aquí por el sur. Pero da igual, porque el verano ya ha llegado y con él todo lo que conlleva.
Dicen, sí, dicen por ahí..., que va a haber tres grados menos que el año pasado. Dudo mucho que se note la diferencia, lo único que quiere decir es que en lugar de hacer un calor infernal, este año hará un calor infernal ligeramente más soportable.
En definitiva, preparaos navegantes; sacad los bañadores, desempolvad las toallas, la crema solar (fundamental), lucid cuerpo y morenito, y pasadlo de muerte. Eso sí, soportad la avalancha de turistas, la ausencia de aparcamiento, las colas en los supermercados, las cafeterías abarrotadas y el parloteo ruidoso. Sí, he dicho parloteo ruidoso, porque dicen que los españoles hablamos muy alto (o que gritamos al hablar según se mire), pero tengo empíricamente comprobado no sólo por nuestros visitantes, sino también por mi estancia en el extranjero, que en los demás países también hacen mucho ruido al hablar. También podría decir que beben más que nosotros, porque nosotros no somos los de las jarras de cerveza, pero bueno tampoco quiero tildarnos de santos que ya más quisiéramos.
¡Ah!, una cosa más.
¡Vivan los helados!
Dedicado a temas varios de actualidad y con pequeños entretenimientos literarios. Nada de tapujos y toda sinceridad.
23 de junio de 2013
7 de mayo de 2013
Natillas caseras
Si hay algo que me produce gran satisfacción, es crear postres y dulces, y si salen deliciosos, mejor que mejor. Aún tengo mucho que aprender y sé que siempre habrá algo nuevo que deba aprender. De mientras, me lo pasaré maravillosamente bien.
27 de abril de 2013
Vendaval una vez más
Siguiendo la misma tónica de todo el invierno, aquí tenemos nuevamente, en la Costa del Sol, el viento de poniente haciendo de las suyas. Quién sabe, tal vez llueva mañana y todo, porque con este viento sí que puede llover, de hecho hoy se han visto por la sierra nubes de tormenta. En cambio, con el viento de levante por mucho que suela nublarse rara vez llueve.
Estos son pequeños datos meteorológicos basados principalmente en la observación.
Estos son pequeños datos meteorológicos basados principalmente en la observación.
Lo que no tiene excusa
Como diría mi sobrino; ay ay.
Lo cierto es que se me ha ido la pinza, han ido pasando los meses, y nada, dejando por centésima vez el blog completamente abandonado.
Desde la última vez que me digné a pasar por aquí han pasado muchas cosas. Logré cambiar de coche, lo cual fue doloroso sentimentalmente y económicamente hablando, mi sobrino me ha pasado varios resfriados, tengo otra perra que si bien no es exactamente mía es como si lo fuera porque yo me hago cargo de ella, y muchas más cosas que serían aburridas de contar. En un ámbito más general, la economía sigue hecha un asco, la gente sigue quejándose pero no tiene iniciativa (aparte de la de abandonar el país), la Fórmula 1 ha comenzado con sus habituales altibajos y si bien ha llovido a mi gusto el calor ya está aquí dando por saco.
Pero no me quejo, la vida no me está tratando mal, por cada golpe de mala suerte tengo otra de buena y la prueba es que el otro día se me ahogó el móvil y resucitó, y eso, os lo aseguro, parecía imposible, porque no es que se mojara un poquito, sino que acabó sumergido por completo en agua. Afortunadamente la técnica de quitar la batería y ponerlo a secar al sol y después con la secadora de pelo logró hacer milagros. Es evidente que le he quitado bastante vida al cacharro, pero al haber sido en agua dulce y no salada tal vez me dure tanto como espero que lo haga.
Para terminar os dejo esta foto nocturna de la luna llena hecha con el susodicho cacharro. La calidad es dudosa pero no tenía pilas recargadas para mi cámara y ésta tampoco es muy buena para hacer fotos nocturnas. Aun así, es suficiente para cualquier mente poética que se precie.
Por cierto, en breve voy a hacer algunos cambios de diseño. Espero que os guste lo que tengo planeado.
Lo cierto es que se me ha ido la pinza, han ido pasando los meses, y nada, dejando por centésima vez el blog completamente abandonado.
Desde la última vez que me digné a pasar por aquí han pasado muchas cosas. Logré cambiar de coche, lo cual fue doloroso sentimentalmente y económicamente hablando, mi sobrino me ha pasado varios resfriados, tengo otra perra que si bien no es exactamente mía es como si lo fuera porque yo me hago cargo de ella, y muchas más cosas que serían aburridas de contar. En un ámbito más general, la economía sigue hecha un asco, la gente sigue quejándose pero no tiene iniciativa (aparte de la de abandonar el país), la Fórmula 1 ha comenzado con sus habituales altibajos y si bien ha llovido a mi gusto el calor ya está aquí dando por saco.
Pero no me quejo, la vida no me está tratando mal, por cada golpe de mala suerte tengo otra de buena y la prueba es que el otro día se me ahogó el móvil y resucitó, y eso, os lo aseguro, parecía imposible, porque no es que se mojara un poquito, sino que acabó sumergido por completo en agua. Afortunadamente la técnica de quitar la batería y ponerlo a secar al sol y después con la secadora de pelo logró hacer milagros. Es evidente que le he quitado bastante vida al cacharro, pero al haber sido en agua dulce y no salada tal vez me dure tanto como espero que lo haga.
Para terminar os dejo esta foto nocturna de la luna llena hecha con el susodicho cacharro. La calidad es dudosa pero no tenía pilas recargadas para mi cámara y ésta tampoco es muy buena para hacer fotos nocturnas. Aun así, es suficiente para cualquier mente poética que se precie.
Por cierto, en breve voy a hacer algunos cambios de diseño. Espero que os guste lo que tengo planeado.
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