Menudos patriotas de pacotilla que somos.
Me ha parecido genial eso de ganar el mundial de fútbol y eso, de hecho he seguido cada partido como la misma emoción e intensidad que cualquier otro. Pero es triste, muy triste ver que sólo disfrutamos de nuestra bandera con total libertad y sin ser tildados de fachas cuando es el fútbol el que lo justifica. He visto más banderas durante este mundial que en toda mi vida. Lo he visto en balcones, en los barcos de pesca y de limpieza de playas, en los coches, en las sombrillas en la playa, en el espantapájaros del campo, en los bares, sin contar las pulseras, gorras y camisetas. Hemos cantado con fervor yo soy español con esa melodía rusa que se usaba en el juego del tetris de la Gameboy cuyo nombre desconozco, también hemos gritado viva España y nos hemos sentido tan españoles que hasta los catalanes empezaron a preocuparse.
Eso si en País Vasco no había narices de hacer todo esto.
Ahora la fiebre va disipándose y paulatinamente irán desapareciendo, volveremos a evitar pegar la bandera de España en el coche para que no nos lo arañen y nos olvidaremos de que somos todos españoles tanto si hay fútbol como si no.
Dedicado a temas varios de actualidad y con pequeños entretenimientos literarios. Nada de tapujos y toda sinceridad.
22 de julio de 2010
17 de julio de 2010
Hiriendo sensibilidades
Antes de nada, quiero disculparme por mi larga ausencia, no prometo ser muy constante este verano, pero haré todo lo posible por serlo.
Y ahora a lo que iba.
Aquí donde vivo, tenemos uno de esos toros de Osborne que han perdido su sentido publicitario para convertirse en un símbolo parte del paisaje. Es habitual que lo pintarrajeen reivindicando cosas estúpidas ya que los que lo hacen carecen de la inteligencia para hacerlo del modo apropiado. La semana pasada el toro presentaba una enorme sonrisa y dos ojos en la cabeza, todo pintado de color blanco y en el cuerpo escrito bien grande y en mayúscula rezaba:
PSOE-FACHA
Al día siguiente esto último había sido quitado, sin embargo, la sonrisa y los enormes ojos seguían ahí... Claramente hería sensibilidades.
Y ahora a lo que iba.
Aquí donde vivo, tenemos uno de esos toros de Osborne que han perdido su sentido publicitario para convertirse en un símbolo parte del paisaje. Es habitual que lo pintarrajeen reivindicando cosas estúpidas ya que los que lo hacen carecen de la inteligencia para hacerlo del modo apropiado. La semana pasada el toro presentaba una enorme sonrisa y dos ojos en la cabeza, todo pintado de color blanco y en el cuerpo escrito bien grande y en mayúscula rezaba:
PSOE-FACHA
Al día siguiente esto último había sido quitado, sin embargo, la sonrisa y los enormes ojos seguían ahí... Claramente hería sensibilidades.
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